La pareja de hermanos con los ánimos conturbados y el valor hecho añicos se escondieron detrás de unos matorrales de donde observaron el espectáculo. Aquel hombre indistinguible de capa negra, exageradamente alto y de porte robusto saltaba con una excitación maldita dando movimientos ondulantes sobre su soledad macabra; y lo más extraño de todo era que los mismísimos pies, a pesar de los saltos, jamás se llegaron a observar, “parecía que flotaba mientras saltaba en el aire”, declaró uno de ellos.
Los saltos ondulantes en los alrededores de la cruz seguirían y no terminarían, si los primeros resquebrajamientos de la luz por la mañana no se hicieran notar. El colosal encapado se disolvió entre la polvareda y la débil oscuridad de la madrugada, brillando en última instancia la tanática capa negra.
Al rayar la aurora en su totalidad, la pareja de hermanos contaron a las matutinas lecheras lo sucedido. Pero hasta el día de hoy ninguna pudo dar respaldo sobre la existencia o aparición del indistinguible hombre de capa negra. Nunca habían visto caso parecido, pese a que ellas transitaban diariamente a caballo, burro o a pie, a igual hora y por el mismo lugar.
Creo que no sería mala idea si escribes mi autoría. :D
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